jueves, 10 de agosto de 2017

El turismo LGTB va ganando terreno en el Perú

A pesar de que el Perú es una de las paradas obligatorias para cualquier turista que quiera tomar unas vacaciones en Sudamérica debido a la popularidad de su gastronomía o a maravillas arquitectónicas como el Machu Picchu, este se queda atrás sin duda en lo que a turismo gay friendly respecta.

Una realidad que aún pasa desapercibida para la mayoría de los grandes tour operadores nacionales, pese a que, según datos recientes de la Organización Mundial de Turismo, los visitantes LGTB mueven unos US$ 160 millones a nivel global. Lo suficiente para construir 10 estadios nacionales.

La razón es simple, un visitante gay está dispuesto a gastar tres veces más dinero que un heterosexual. Arnaldo Vilchez, Presidente de la Cámara de Comercio LGBT de Perú, comenta que esto se debe a que las parejas gay tienen prohibido casarse en varios países, por lo tanto, no planean tener hijos o comprar una casa, lo cual les otorga cierta disponibilidad económica que una pareja heterosexual no tiene.

“El turista LGBT no busca un producto específicamente diseñado para él, sino una experiencia sin discriminación” asegura Vilchez. “Desde los ‘juergueros’ hasta aquellos que buscan una visita enriquecedora culturalmente –continúa- todos coinciden al momento de buscar un lugar en donde se les trate respetuosamente sin importar su orientación sexual”.

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Abigail Noria Aroni, ejecutiva de ventas de la agencia gay friendly Fertur Perú Travel, sostiene esta afirmación, y asegura que un viajero gay puede gastar alrededor de US$ 600 por persona en un paquete de viaje de 4 noches al Cusco.

Aunque en la práctica suene muy sencillo implementar las facilidades para la recepción del visitante LGTB, el Perú es uno de los países que menos se beneficia de este nicho de mercado en comparación a otros países de Latinoamérica. Argentina, por ejemplo, es el primer destino turístico gay de la región y recibe cerca de 400.000 visitantes LGTB anualmente, seguido de México, en donde el mercado de bodas y lunas de miel gay creció un 100% en los últimos años.

Uno de los factores que impiden que el Perú aproveche esta oportunidad es el estigma social alrededor de la comunidad LGBT. Aunque un hotel o tour te asegure que su personal no te discriminará, no puede cerciorarse de que la gente en la calle tampoco lo haga. No importa que tan bonito se vea Machu Picchu en un folleto de viajes, no querrás ir a lugar en donde temerás llevar de la mano a tu pareja.

Noria Aroni asegura que uno de los servicios más importantes que ofrecen a sus clientes es el asesoramiento en seguridad; qué sitios son seguros o idóneos para parejas LGTB y qué medidas deben tomarse al momento de que el viajero esté en la calle (donde ellos no pueden velar por su bienestar). Su agencia pertenece además a Asociación Internacional Gay y Lesbiana de Viajes (IGLTA, por su siglas en inglés).

Podemos decir que la comunidad LGBTI no solo aporta tres veces más dinero que la heterosexual al sector turístico, sino que funciona también como un catalizador de la economía en general. Como muestra un botón: en Colombia existen 5 millones de ciudadanos reconocidos como homosexuales, los cuales representan el 3,5% del PBI del país. Además, es otro de los países que recibe un mayor porcentaje de estos viajeros, los cuales aportan a la economía local más de US$ 10 millones.

Vilchez explica que el problema radica en que la mayor parte del avance proviene del sector privado, dígase hoteles, agencias de viajes, entre otros y no de un órgano del estado. “Mientras no haya iniciativa por parte del estado, no podemos esperar un avance, al menos no en un futuro cercano” lamentó.

El lado positivo y visible está en la mayor aceptación por parte de las empresas peruanas a la hora de reconocerse gay friendly y dar un paso más ante el intento de los sectores más conservadores de la sociedad de crear ciudadanos de primera y ‘segunda’ clase.

Entre las empresas que se han sumado a esta tendencia están entidades financieras como el BCP, el BBVA, o de consumo masivo, como la cadena de comida rápida Bembos o la conocida marca de bebidas Inka Cola. Estos pequeños pasos son grandes gestos que conducen, poco a poco, a un mayor afianzamiento del colectivo LGTB en el Perú y el turismo de este sector por parte de la población.

Ariana Lucena, Viajes del Perú
Agosto del 2017
info@viajesdelperu.com

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